LLEVO TRES DÍAS Y SUS NOCHES DESMAYADA. APARTADA DE MÍ.

Huyendo a galope de mi cuerpo. Como quién desentraña un sueño, cayendo dentro de otro.

Abran las ventanas. Esparzan frutas sobres las mesas, colmen de fragancias cada cuarto. Una señal, tras otra.

Conservo la fiebre de la anestesia, la boca fría diseminada del combate. He rozado a la muerte.

Me han reducido a un zumbido para que no me atrape.

Los médicos están absortos.

Hablan de un milagro.Mi recuperación ha sido prodigiosa. He prosperado la respuesta.

¡Lloran mis fieles criadas! Lloran por el regreso de su Señora.

La felicidad es una prenda imposible de ocultar.

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