2016

“Hay un brillo asesino en sus ojos”: la historia de las gemelas que inventaron su propio lenguaje

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Las hermanas no se comunicaban con el mundo, provocaron incendios y robaban. Pero también se asfixiaban entre ellas

June y Jennifer Gibbons eran gemelas idénticas, dos gotas de agua que andaban a la par. Ninguna se lanzaba a dar un paso sin que la otra hubiera iniciado la zancada. Las dos eran una.

Tal era la compenetración entre las hermanas Gibbons que, un buen día, sucedió lo que ellas consideraban inevitable: decidieron callarse, comunicarse solo entre ellas.

Decidieron que que no volverían a hablar con el resto del mundo y para tal fin crearon un lenguaje propio. La intención era clara: imposibilitar a los extraños acceder a la locura de su microcosmos. Pronto pasaron a ser conocidas como ‘The Silent Twins’. Las gemelas silenciosas.

The Silent Twins es también el título del libro en el que Marjorie Wallace, periodista del Sunday Times, narra cuál fue la historia y el desenlace de esa enfermiza unión que empujaba a las gemelas Gibbons a desligarse de la realidad.

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Jennifer Gibbons

Las dos hermanas nacieron el 11 de abril de 1963 en Barbados, una isla en medio de Caribe. Cuando eran unas niñas, a su padre le destinaron a Gales y el cabeza de familia pensó que todos tendrían una mejor vida en el país británico. Así que hicieron las maletas y se trasladaron a Haverfordwest, la ciudad donde su progenitor iba a trabajar como técnico de las fuerzas aéreas del país. Las gemelas pasaron a vivir en una ciudad grande, pero poco acostumbrada a los extranjeros. Eran dos niñas negras en una localidad de blancos.

June y Jennifer siempre habían tenido gestos que los demás veían como extraños, pero el hecho de sentirse observadas les hizo cerrarse en banda todavía más. Jugaban solas, empezaron a inventar su idioma, escogieron actuar como si una fuera el espejo de la otra y las burlas y el acoso que recibían servían para intensificar su aislamiento. En su mundo solo entraban las dos y la literatura, y cuando las separaban para tratar cómo podía solucionarse su problema de sociabilización, respondían cayendo en un estado catatónico.

Tenían 14 años cuando empezaron con los juegos macabros y 16 cuando escribieron sus primeras novelas tétricas en las que había sexo, drogas y violencia. Pero entre sus argumentos oscuros también se dedicaban mensajes mutuamente y ese relación idílica de ambas se revelaba también como un infierno en sus diarios personales.

Nadie es capaz de sufrir como yo, no con una hermana. Con un marido es posible; con una mujer, también; con un hijo, también; pero esta hermana mía es una sombra negra que me está robando la luz del sol. Ella es mi único tormento… Ella quiere que seamos iguales pero hay un brillo asesino en sus ojos. Dios mío, tengo miedo de ella. No es normal… alguien la está volviendo loca. Soy yo.

Sus textos no triunfaron y optaron por enfrentarse al mundo. Robaban y provocaban incendios, pero también hacían explosionar su microcosmos y se ahogaban la una a la otra.

Nos hemos convertido en enemigos mortales en los ojos del otro. Podemos sentir los irritantes rayos mortales que salen de nuestro cuerpo, el escozor de la piel de la otra. Me digo a mí mismo si puedo deshacerme de mi propia sombra, ¿es posible o imposible? Sin mi sombra, ¿moriría? Sin mi sombra, ¿ganaría una vida? ¿Sería libre y me dejarán morir? Sin mi sombra, la que identifico con una cara de la miseria, de engaño y de asesinato.

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June Gibbons

Los tribunales las condenaron por todas sus actos delictivos y las confinaron en un hospital de alta seguridad para enfermos mentales. En ese centro pasaron los siguientes once años y no cesaron sus comportamientos peculiares a pesar de las altas dosis de medicación.

Las Gibbons se siguieron amando y detestando a la vez, pero se mantenían unidas distancias del mundo. El centro, ante su rebeldía, decidió internarlas en habitaciones completamente alejadas y las gemelas respondieron desafiando a la autoridad. A menudo los enfermeros las encontraban en sus cuartos separados, en posiciones estáticas en las que permanecían horas como si estuvieran congeladas.

Tuvo que pasar largo tiempo hasta que comenzaron a relacionarse con el personal del hospital y se las trasladó a otro centro de más baja seguridad al mostrar mejoría. Allí es donde las gemelas decidieron que solo podría salvarse una si moría la otra.

En 1993, a sus 31 años, las gemelas el confesaron a Marjorie Wallace, la periodista que llegó a conseguir ser parte de aquella compleja relación, que una debía de dejar de respirar para que la otra pudiera tomar aire en el mundo real.

Aquel círculo de dos las asfixiaba, a ambas. Jennifer, con una taza de té entre las manos, le espetó a la periodista: “Marjorie, voy a tener que morir. Es lo que hemos decidido”.

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No se envenenó, ni cortó las venas. Tan solo colocó la cabeza en el regazo de su hermana. O al menos eso declaró June. Pero murió.

Los médicos establecieron que había muerto de una miocarditis aguada, una inflamación mortal del corazón. En su lápida se lee:

Una vez fuimos dos. Las dos fuimos uno. Nunca fuimos más de dos. Una a través de la vida. Descansa en paz.

June comenzó su vida en sociedad. Pocas semanas después de su puesta en libertad, le dijo a Wallace: “Al fin soy libre”.

Del psiquiátrico. Y de una hermana que estuvo a punto de devorarla.

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Jean Genet por Leonor Fini

A partir de LAS CRIADAS de Jean Genet

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Respira

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Jean Genet: Homenaje a su cumpleaños número 100, Museo Gay, Berlín

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Impressions of the exhibition “Jean Genet – homage to his 100th birthday” from 07.12.2010 to 07.03.2011 at the Gay Museum, Berlin… read more in German:

Impressionen der Ausstellung “Jean Genet – Hommage zum 100. Geburtstag” vom 07.12.2010 bis 07.03.2011 im Schwulen Museum, Berlin.

Am 19. Dezember wäre Jean Genet 100 Jahre alt geworden. Das Schwule Museum Berlin widmet dem Skandal-Autor eine lebenspralle Ausstellung, die so überwältigend ist wie seine Schriften.

Einen ausführlichen Bericht finden Sie bei “Kunst+Film”:
kunstundfilm.de/2010/12/jean-genet/

Posadas 1557

evitaEn este edificio de Buenos Aires entonces denominado Golden Residence fue la primera residencia de Evita Duarte de Perón en la Calle Posadas (1942-1944)

Núria Espert haciendo Las Criadas en Buenos Aires, 1984

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NÚRIA ESPERT en LAS CRIADAS de JEAN GENET

Versión castellana de Armando Moreno

Claire: NÚRIA ESPERT

Solange: JULIETA SERRANO

La Señora: MAYRATA O’WISIEDO

Escenografía: ENRIQUE ALARCÓN y VÍCTOR GARCÍA

Núria Espert  y Julieta Serrano recuperaron el espectáculo que dirigió

VÍCTOR GARCÍA

Producción: LES LUTHIERS

Teatro Odeón, Buenos Aires

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Estas funciones son en homenaje a Víctor García

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Las criadas en el Teatro Odeón

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Buddy Day se honra en presentar por primera vez en Buenos Aires
LAS CRIADAS de JEAN GENET

Traducción: Dora Lima y Mariano Volpe

“Yo voy al teatro para verme en escena tal y como ni siquiera me atrevo a verme en sueños, y sin embargo, tal y como sé que soy” JEAN GENET

Reparto:
Acuario Grupo de Teatro
Solange: ROBERTO PALANDRI
Clara: LELIO INCROCCI
La Señora: GUSTAVO MIYARA

Productor ejecutivo: ESTEBAN O. CERESETO

Teatro Odeón
Buenos Aires

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Programa de mano hallado en La Casa del Teatro.

 

MADAME: “Vamos mis niñas, que Dios nos quiere a doce centímetros del suelo”

12 centimetros

El Doctor Sveda en el CCRecoleta, Bafici.

JEAN GENET, L’ÉCHAPPÉE BELLE

marsellahttp://www.mucem.org/fr/exposition/jean-genet-lechappee-belle

Jean Genet

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CLAIRE: “Et tu l’as versé dans le service le plus riche, le plus précieux…”

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Elle prend la tasse et boit cependant que Solange, face au public, les mains croisées par des menottes.

RIDEAU

 

JEAN GENET, Les Bonnes

 

Hoy estrenamos nueva escenografía en este blog

Habrás desnacido tu nombre para recibir el mío, es todo lo que puedo dejarte: un nombre

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Lluvia que ostenta la derrota, permanganato que del cielo quema, antisépticos claveles urde, escarapelas y cadáveres

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Eva Perón

Síntesis

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Antorchas. Miles de fieles se obstinan en la noche. Una chispa podría deshacerme. Desfigurar mi prodigio. Descubrirán muy tarde, las rosas, mi secreto

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