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EL REGRESO DE EVITA

Revista Siete Días Ilustrados
25 Noviembre 1974

DESDE EL DOMINGO 17 SUS RESTOS DESCANSAN JUNTO A LOS DEL TENIENTE GENERAL PERON

EL REGRESO DE EVITA

La culminación del operativo encabezado por el ministro José López Rega dio lugar a un sentido homenaje popular. La repatriación de los restos de Eva Perón, tras 19 años de injusta ausencia, simboliza un paso decisivo en el logro de la pacificación nacional

A las 6.22 horas el domingo 17, cuando el Boeing 707 de Aerolíneas Argentinas, con los restos de María Eva Duarte de Perón a su bordo, se posó sobre la pista de la VII Brigada Aérea de Morón, culminaba un peregrinaje que duró exactamente 19 años, una historia de frustraciones e incertidumbres.

La opinión pública, alertada por el ministro de Trabajo, Ricardo Otero —”los restos de Eva Perón descansarán junto a los del teniente general Perón”, anunció el viernes 15 durante un curso de capacitación sindical—, recibió la confirmación de esa novedad a través de la presidente de la Nación, fue precisamente la señora Mafia Estela Martínez de Perón quien en la noche del sábado 16, a través de radio y televisión, reveló los motivos del inesperado viaje al exterior del ministro de Bienestar Social: “En nombre del gobierno nacional —informó la primera mandataria—, bajo el amparo de la Divina Providencia, tengo el emocionado privilegio de anunciar al pueblo argentino la fausta nueva de que en estos momentos vienen en viaje a su patria los sagrados restos mortales de la señora María Eva Duarte de Perón, Jefa Espiritual de la Nación”.

A la mañana siguiente, y tras el arribo a Morón del jet intercontinental proveniente de
Madrid, una máquina de la Fuerza Aérea Argentina —un Focker matrícula TC 76— se encargaba de trasportar desde allí hasta el Aeroparque de la Ciudad de Buenos Aires los despojos de Evita. En el lugar fue oficiado un solemne responso, a cargo del reverendo Héctor Ponzo, capellán del Regimiento de Granaderos a Caballo. Tras la oración, la jefa del Estado rezó un Padrenuestro, y minutos más tarde el cortejo fúnebre se puso en marcha hacia la quinta presidencial de Olivos, donde el féretro fue colocado junto al del teniente general Juan Domingo Perón.

En el recorrido hacia ese descanso provisorio —ya que, junto con los de su esposo, serán trasladados al futuro Altar de la Patria—, el pueblo reunido a lo largo del itinerario le rindió un cálido, ansiado homenaje. Por momentos, el coche fúnebre recorrió kilómetros de asfalto tapizado de flores. Aun quienes acompañaban la emocionada caravana —custodios, funcionarios, altos dirigentes políticos—, no pudieron ocultar las lágrimas. Es que él regreso de Evita, su presencia física en Argentina —como dijera el ministro de Justicia, Antonio Benítez—, “cierra un proceso y comienza otro. Dio término a uno de los motivos de rencor entre los argentinos”.

Fuente: Mágicas ruinas