Dosis

La inocencia es un cadaver que debe arrancarse, Madame

cadaver

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La virgencita tirada de los orejas. Consciente de sus últimas alhajas. Un haz de fuego recorre el bosque, Madame. Nos lleva en sus talones, Señora

virgencita

Mi único domicilio ha sido el silencio, Madame

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En esta casa se ha matoneado mucho porque nadie ha tenido el coraje de sacar un arma. Yo tengo mis cucharas.

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TUBE BOITE GARDENAL Années 1950 – Etat: TB 11 mm X 64 mm n° 1076 à l’extrémité Société Parisienne d’ Expansion Chimique

GARDENALCONTRAINDICACIONES
Hipersensibilidad al fenobarbital, porfiria intermitente aguda, trastornos renales o hepáticos severos, intoxicación aguda por drogas quitente aguda, trastornos renales o hepáticos severos, intoxicación aguda por drogas que actúen sobre el SNC, lesión grave del miocardio.

Si la Señora no nos hubiese obligado a llevar guantes blancos

criadas

LLEVO TRES DÍAS Y SUS NOCHES DESMAYADA. APARTADA DE MÍ.

Huyendo a galope de mi cuerpo. Como quién desentraña un sueño, cayendo dentro de otro.

Abran las ventanas. Esparzan frutas sobres las mesas, colmen de fragancias cada cuarto. Una señal, tras otra.

Conservo la fiebre de la anestesia, la boca fría diseminada del combate. He rozado a la muerte.

Me han reducido a un zumbido para que no me atrape.

Los médicos están absortos.

Hablan de un milagro.Mi recuperación ha sido prodigiosa. He prosperado la respuesta.

¡Lloran mis fieles criadas! Lloran por el regreso de su Señora.

La felicidad es una prenda imposible de ocultar.

TERCER ACTO


Embalaje embajador embalsamador
estrangulador

Lluvia que ostenta la derrota
permanganato que del cielo quema
antisépticos claveles urde
escarapelas y cadáveres
¡Quiero desmayos en mi velatorio!
Sustancia que detiene la putrefacción.
La evita.

MADAME

La envidia y el resentimiento no me tocan, ni siquiera me rozan.
Mi túnica de Fedra barre majestuosa el suelo que piso.
¡Así, desaparecen los sentimientos bajos!
Sólo me sientan las pasiones nobles.
Soy la Señora en sus vestidos,
en mis cinco envidias.

ORZUELO

No la imitaremos más.
Ya no basta ponernos sus vestidos,
jugar con sus joyas, sus cisnes.

Cuando la Señora se ausenta,
las insolentes tomamos sus galas,
copiamos sus mohines,
hurgamos en su altar.

Las sirvientas somos dignas de dormir atadas.